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Los problemas más comunes de un Subaru y cuáles no puedes dejar pasar

Un Subaru bien cuidado dura muchísimo, pero la marca tiene un patrón de fallas bastante conocido. Saber cuáles son, qué síntoma da cada una y cuál es urgente evita que un problema barato se vuelva uno de motor.

Los Subaru tienen fama de durar, y se la ganaron. Pero como toda marca con una mecánica propia, tienen un patrón de fallas que se repite modelo tras modelo y que conviene conocer antes de que aparezca.

Esta es la lista de lo que más entra al taller, con el síntoma concreto de cada caso y qué tan rápido hay que atenderlo.

1. Consumo de aceite

Es el más conocido de todos. Una parte del consumo es normal por el diseño del motor, con los cilindros acostados y los aros trabajando de lado. La otra parte es desgaste real, y en cierta generación de motores fue tan frecuente que terminó en una demanda colectiva en Estados Unidos.

El síntoma es simple: el nivel baja entre cambios. Lo caro no es el aceite, es lo que ese aceite quemado le hace al catalizador y a los sensores. Lo explicamos a fondo en por qué tu Subaru consume aceite.

2. La caja automática CVT

La caja de Subaru no tiene marchas fijas: usa una cadena de acero corriendo sobre poleas de diámetro variable. Es suave y eficiente, pero todo depende de la fricción entre esa cadena y esas poleas, y esa fricción depende del fluido.

  • Sacudidas o tirones a baja velocidad, sobre todo al arrancar en pendiente.
  • Vacilación al acelerar, como si el carro dudara antes de responder.
  • Zumbido o gemido que cambia con la velocidad y no con las revoluciones.
  • El motor sube de vueltas pero el carro no acelera al mismo ritmo, que es la cadena patinando.

Este último síntoma es el que no puede esperar. Cuando la cadena patina va rayando las pistas de las poleas, y ese daño ya no se corrige con un cambio de fluido. Si te pasa en una subida, lo correcto es detenerse y dejar enfriar.

3. Empaques de culata

El problema histórico de la marca, sobre todo en los modelos más antiguos. Con los cilindros acostados, los empaques de culata trabajan en una posición donde el aceite y el refrigerante los presionan distinto que en un motor convencional.

Lo interesante es que en buena medida es prevenible: buena parte de las fallas se atribuyen al deterioro del empaque por ciclos de calor y por refrigerante viejo y corrosivo, es decir, por un sistema de enfriamiento al que nunca se le hizo mantenimiento.

  • El refrigerante baja de nivel sin que haya un charco debajo del carro.
  • Olor dulce a refrigerante caliente después de apagar el motor.
  • Aceite con aspecto lechoso, como café con leche, en la tapa o en la varilla.
  • La temperatura sube en subidas largas y vuelve a la normalidad al bajar.

4. Catalizador y sensores de oxígeno

Casi nunca fallan solos: suelen ser la consecuencia del punto uno. El aceite que se quema va contaminando la sonda lambda y tapando el catalizador por dentro.

El síntoma es el check engine encendido, pérdida de fuerza que aparece de a poco y mayor consumo de gasolina. Cambiar el catalizador sin corregir la causa de fondo es tirar la plata: el nuevo se va a tapar igual.

5. Rótulas, rodamientos y suspensión

A partir de los 70.000 kilómetros empiezan a aparecer las rótulas con juego, y en varios modelos los rodamientos de rueda son un punto débil conocido. En vías en mal estado el desgaste llega antes.

  • Zumbido que aumenta con la velocidad y cambia al hacer una curva: rodamiento de rueda.
  • Dirección imprecisa o volante que se siente flojo a velocidad: rótula con juego.
  • Tronido seco al cruzar huecos o reductores: bujes o bieletas gastadas.

Las rótulas y los rodamientos avisan antes de romperse. Una rótula que se desprende deja el carro parado en el acto, así que los chirridos y la dirección floja no son para dejar pasar.

6. El turbo, en las versiones que lo llevan

El turbo se lubrica con el mismo aceite del motor y gira a decenas de miles de revoluciones por minuto. Con intervalos de cambio estirados, sus cojinetes y sellos son de lo primero que sufre. Los síntomas son pérdida de potencia, un silbido que antes no estaba y humo.

En estos motores el intervalo de aceite es bastante más corto que en un aspirado, y no es una recomendación optativa.

Cuáles son urgentes y cuáles pueden esperar

  • Detente ya: la caja patina en subida, la temperatura se dispara, o hay testigo de presión de aceite encendido.
  • Esta semana: check engine fijo, consumo de aceite que subió de golpe, zumbido de rodamiento, olor dulce a refrigerante.
  • Planificable: rótulas con juego leve, bujes tronando, mantenimiento de fluidos vencido por poco.

Casi todo lo de esta lista es más barato de prevenir que de reparar, y varias de estas fallas se evitan simplemente cumpliendo el mantenimiento que pide la marca.

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